MARIA TERESA PANCHILLO


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“Los sueños son misiones que cumplir”.

La potencia del mensaje poético de María Teresa se concentra en esas palabras, profecía sin soberbia, destino asumido.

Su poesía es un rescate del pasado que denuncia el presente y se proyecta hacia un futuro de libertad, de reconstrucción. Conoce el poder que tiene en sus manos, en sus versos: “Los medios de comunicación no van a poder censurar la poesía, porque es inmortal”. Y ella usa ese poder en la defensa y la reivindicación no sólo del pueblo mapuche sino de la tierra misma, de esta América que sigue pagando la injusticia con la sangre de sus bosques, de sus montañas y de su gente.

Por eso Teresa escribe, y viaja si hay que hacerlo, adonde sea necesario, a Argentina o a Canadá, adonde un hermano o un árbol o un río (palabras que designan sólo distintas formas de un mismo ser universal) puedan necesitar la presencia de la poesía y la firmeza de una mano solidaria.

El tronco de un hualle / tirado en el suelo / parece el cuerpo desnudo / de un hombre muerto”, dice en un poema. Esa es la mirada de la madre tierra: sin distinciones en la ternura hacia todas sus criaturas. Desde esa mirada, y a través de su poesía, María Teresa Panchillo plantea la reconstrucción de los territorios originarios.

 

Quiero dedicar esta selección de poemas de María Teresa a Safel Neculwal, que no se fue porque nos dejó a esta hija poeta que la continúa.

 

Que Nuestra Vida Continúe

 

El sol aún no se ubica bien

en el oriente

es fines de agosto.

 

La luna no la he visto

no se ve aquí (en el hospital).

No sé en qué posición

o en qué estado estará

si estará encinta todavía

o habrá dado ya a luz

la fertilidad de primavera

o estará de espalda sobre el mar.

La luna nueva

dando a luz lluvias para septiembre

o estará de espalda sobre el mar.

La luna nueva

dando a luz lluvias para septiembre

o estará de espalda al sur

llamando sequías.

 

Si es así

hará falta un buen Gijatun

en octubre, cuando la luna

esté encinta todavía

un Gijatun con agua y muday

y todos vestidos de negro

para que el cielo

se cubra de nubarrones

y llueva.

La naturaleza maternal

es obediente

al llamado de sus hijos.

 

Agosto de 1994, hospital de Xayen